Escrito por David Villarreal, de Diariomotor .

El neumático es uno de los componentes más importantes de nuestro coche, sobre todo en lo concerniente a la seguridad. Un neumático puede marcar la diferencia a la hora de evitar un accidente, mantener el control de nuestro coche, acortar la distancia de frenado, e incluso mantener el confort de los pasajeros. No hará falta que os digamos que los neumáticos están sujetos a un desgaste, ya sea por los kilómetros recorridos, o por el paso del tiempo. ¿Pero sabías que con unos buenos hábitos puedes alargar significativamente la vida del neumático?

 

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1. Conducir de forma muy agresiva.

 

El estilo de conducción que apliquemos influirá en gran medida en el desgaste del neumático. Eso es obvio. Aquellos que practiquen habitualmente una conducción más agresiva, o incluso deportiva, asistirán irremediablemente a un desgaste prematuro de sus neumáticos. Puede parecer una obviedad, pero es importante evitar prácticas como acelerar demasiado a la salida de los semáforos.

Pero el estilo de conducción no es el único factor que influye en la degradación de un neumático. De hecho, existen malas prácticas, o actitudes de despreocupación ante el mantenimiento de un coche, que pueden hacer que un neumático impecable quede destrozado en muy pocos kilómetros.

La durabilidad natural de un neumático, depende de su fabricación y de que haya sido diseñado, como los neumáticos Prevensys 3, para gozar de una durabilidad muy alta. Pero su duración y desgaste también depende, en gran medida, de la conducción que practique el usuario.

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2. Descuidar el mantenimiento y las presiones de los neumáticos.

 

Una de las labores de mantenimiento más importantes, sin duda, es el control de la presión de los neumáticos. Es una práctica tan sencilla como acudir a una estación de servicio, revisar la presión, y ajustarla en los márgenes recomendados por nuestro fabricante. No tiene por qué ser una labor complicada, ni tediosa, y perfectamente podemos encajarla en alguno de nuestros repostajes sin que nos lleve más de cinco minutos. Un neumático con una presión excesiva tenderá a desgastar rápidamente la zona central de la banda de rodadura. Un neumático con una presión muy baja, que es el error más habitual, tenderá a desgastar rápidamente los extremos más próximos al flanco del neumático. Si apreciamos un desgaste irregular en la banda de rodadura es muy probable que se deba a unas presiones inadecuadas.

Y ese no es el único problema de circular con neumáticos con unas presiones incorrectas. Una baja presión en el neumático empeora el comportamiento de nuestro coche, aumenta el consumo de combustible y conlleva peligros muy importantes para nuestra seguridad, como de frenado, o incluso aumentar el riesgo de reventón o desllantado.

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3. Atacar sin cuidado a bordillos, baches, y resaltos.

 

Aunque los neumáticos hayan sido diseñados para absorber las irregularidades del terreno, trabajando solidariamente con el esquema de suspensiones, hemos de ser muy cuidadosos evitando cualquier situación que exija un estrés innecesario en el neumático. Evita que tu coche quede completamente pegado al bordillo, que con el roce puede dañar el flanco del neumático.

Intenta no subirte a los bordillos, en la medida de lo posible, ni pasar demasiado rápido los resaltos, porque a la larga pueden producir diferentes daños en el neumático, como cortes, o bollos. Sé precavido en zonas muy bacheadas o sin asfaltar.

Si has de subirte a un bordillo, lo cual insistimos no es recomendable, intenta que sea muy despacio, y por la zona más baja del bordillo. Jamás permitas que tu coche quede aparcado con un neumático apoyado sobre el bordillo, ya sea el flanco, que sufrirá por el roce, o ya sea la banda de rodadura, que por el peso del vehículo y el reparto desigual de este sobre el firme puede conllevar daños importantes en la estructura del neumático.

Aún utilizando neumáticos con garantía antipinchazo, como los Prevensys 3 de Norauto, siempre es importante evitar estas prácticas, puesto que los neumáticos no solo se dañan y degradan por culpa de los pinchazos.

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4. Descuidar el ajuste de la alineación y el equilibrado de los neumáticos.

 

El estrés de superar baches, resaltos, badenes, y tocar bordillos, a la larga también puede comprometer el ajuste del neumático. Ajustes como la alineación, que se asegura de que los neumáticos se encuentren completamente paralelos. Y ajustes como el equilibrado del neumático sobre la llanta, que se consigue gracias a esas placas de plomo que podrás ver adheridas al interior de la llanta. Un toque brusco con una rueda puede producir un desajuste en la alineación del neumático, o incluso desprender uno de los plomos del equilibrado, derivando en vibraciones incómodas en el coche, o incluso notar que el coche se desvía cuando el volante está completamente recto.

La pérdida de esos ajustes no solo compromete el confort y la seguridad de la conducción, sino que también generará un desgaste prematuro y desigual en los neumáticos.

En definitiva, son hábitos, y cuidados, que apenas requieren esfuerzo y pueden contribuir a alargar significativamente la vida de los neumáticos y, por ende, ahorrarnos bastante dinero.