A parte de las revisiones rutinarias que hay que realizar al vehículo, comprobar con frecuencia los niveles de los líquidos del coche es muy importante para garantizar el buen estado del automóvil. Es necesario que revises concretamente cinco líquidos: aceite, refrigerante, líquido de frenos, limpiaparabrisas y líquido de dirección (éste último sólo en algunos casos).

Cinco líquidos que debes revisar

1. Aceite: el aceite se encarga de lubricar y proteger el motor del automóvil, además de reducir el desgaste causado por la fricción de los diferentes elementos. Además de cambiarlo cuando indica el fabricante, es aconsejable revisar su nivel con cierta periodicidad. Lo ideal es hacerlo una vez al mes y especialmente cuando se vayan a realizar desplazamientos de largo recorrido. Si el vehículo es antiguo, la mejor opción es revisarlo cada dos semanas.

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Recuerda que además de comprobar su nivel, también hay que sustituir el aceite cuando indica el propio fabricante, así como sustituir el filtro y consultar el libro de mantenimiento para verificar cuándo se debe cambiar el resto de filtros (habitáculo, aire y combustible).
Hay que tener en cuenta que un buen aceite ayuda a reducir el consumo de combustible, las emisiones de CO2 y gases contaminantes y, por supuesto, disminuir el desgaste del motor. Si está en mal estado y no se cambia, puede llegar a dañar gravemente el motor.

2. Refrigerante: absorbe el calor generado por el motor y se encarga de sacarlo fuera del vehículo a través del radiador. Si no se comprueba con frecuencia y los niveles son muy bajos, puede llegar a afectar al motor. Hay que revisarlo con frecuencia y en cada revisión de mantenimiento. Tanto el aceite como el refrigerante se deben comprobar con el motor en frío.

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3. Líquido de frenos: a medida que la eficiencia del líquido de frenos disminuye, la distancia de frenado se alarga. Debido a su importancia, es recomendable revisarlo con frecuencia, a ser posible varias veces al año y especialmente cada 10.000 km.

El cambio del líquidos de frenos se debe realizar cada dos años o según indique el fabricante. También se recomienda su revisión con el motor en frío. Asegúrate de comprobar el manual de mantenimiento del vehículo para certificar la norma del líquido de frenos a utilizar.

4. Limpiaparabrisas: aunque puede parecer menos importante, no lo es. El líquido limpiaparabrisas nos ayuda a tener una mejor visibilidad cuando es necesario, siendo especialmente útil en los días de lluvia o cuando el cristal está muy sucio y el sol da de frente. Hay que comprobarlo con frecuencia para que no falte cuando más se necesita.

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5. Líquido de dirección: este líquido sólo se debe comprobar en los coches que tienen dirección asistida hidráulica o electrohidráulica, no siendo necesario en los coches con dirección eléctrica. Se recomienda su revisión al menos una vez al año.
Además, existen otros líquidos que hay que tener en cuenta como el aditivo en los vehículos equipados con Filtro Antipartículas (FAP) o el Adblue en vehículos con SCR (Catalizador de reducción selectiva), cuyo nivel bajo provoca un aumento de los gases contaminantes. Ambos se deben revisar para el buen funcionamiento de los sistemas de anticontaminación. Lo recomendable es hacerlo anualmente o cuando lo indique el testigo del cuadro. Se recomienda que en el caso del FAP la revisión sea realizada por un profesional.

Te recordamos que la mayor parte de los niveles de estos líquidos pueden ser comprobados por uno mismo. Sin embargo, ante cualquier anomalía como pueden ser niveles más altos o bajos de lo normal, la mejor opción es acudir a un taller donde un profesional podrá comprobar en primera persona que el automóvil se encuentra en buenas condiciones y así confirmar la seguridad del vehículo y pasajeros.

 

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