Algunos estudios indican que alrededor de uno de cada cinco vehículos circula por las carreteras con amortiguadores defectuosos.

Dado que el desgaste suele producirse poco a poco, a muchos conductores les cuesta percibir los síntomas de unos amortiguadores en mal estado y, sin embargo, su mantenimiento adecuado resulta fundamental por motivos de seguridad.

amortiguadores

Este elemento indispensable del mecanismo de suspensión del vehículo no solo es responsable de garantizar confort, gracias a su capacidad para reducir las vibraciones, sino que también interviene en prestaciones vinculadas a la seguridad.

¿Pero cómo puedes saber si los amortiguadores están deteriorados? Aquí te aportamos las claves para saberlo.

Síntomas de amortiguadores defectuosos

Los amortiguadores y los muelles se desgastan tan gradualmente que el conductor apenas se da cuenta, pero existen una serie de síntomas que nos ayudan a identificar que presentan problemas.

 

Rastros de aceite

Si tienes la oportunidad de echar un vistazo debajo de tu automóvil, por ejemplo, al cambiar los neumáticos, también debes mirar más de cerca los amortiguadores. Si descubres rastros de aceite en sus paredes, significa que sufren un daño importante y que hay que reemplazarlos cuanto antes. Sin embargo, el hecho de que no existan esas manchas no quiere decir que estén en perfecto estado.

Desgaste irregular de los neumáticos

También puedes distinguir si los amortiguadores están rotos por el estado de tus neumáticos. Echa un vistazo más de cerca al perfil de las ruedas y, si la banda de rodadura no se usa de manera uniforme, sino que presenta una profundidad u ondulación diferente en la circunferencia del neumático, esto indica un defecto de amortiguación. Eso sí, estas huellas son similares a las que presenta un neumático que circula a presión insuficiente o excesiva, así que tenlo en cuenta.

Ruidos y conducción incómoda

Al conducir, presta especial atención a cómo responde tu automóvil en la carretera. Definitivamente, una experiencia de conducción incómoda, que genere cansancio o estrés, acompañada de ruidos en baches o por carreteras en mal estado, representan síntomas evidentes de una amortiguación defectuosa. 

No obstante, y como apuntábamos, es posible que te hayas acostumbrado a una experiencia de conducción más pobre, así que no desprecies los cambios por muy leves que te parezcan.

Consecuencias de una amortiguación en mal estado

El mal estado de los amortiguadores incidirá en el confort, pero también puede incrementar la distancia de frenado en un 20 por ciento, lo que aumenta significativamente el riesgo de accidentes. También influirá en el desgaste de los neumáticos y otras piezas clave del coche, como los frenos, dirección y rodamientos de las ruedas. Por cierto, que estos desgastes acumulados también repercutirán, en segundo término, en nuestro bolsillo, puesto que generarán más averías.

Son las consecuencias más evidentes, pero en líneas generales debes saber que un sistema de suspensión dañado provocará desequilibrios importantes y que, llevados al extremo, pueden causar incluso trompos o deslizamientos inesperados del coche.

Eso no es todo. Dependiendo de la velocidad y la carga, también pueden surgir más situaciones peligrosas. El vehículo responde de manera titubeante y no nos permitirá controlarlo como siempre.

Cuándo cambiar los amortiguadores

Los fabricantes recomiendan que los amortiguadores y muelles se revisen regularmente en el taller, e incluso anualmente o cada 20.000 kilómetros a partir de los 60.000 kilómetros recorridos.

Esto puede hacerse durante una inspección especial tras detectar alguno de los síntomas descritos, pero también como medida preventiva durante los cambios de neumáticos. 

El reemplazo debe hacerse por mecánicos profesionales que garantizan la fiabilidad de estos componentes esenciales para la seguridad.

¿Cuánto duran los amortiguadores?

La vida media de unos amortiguadores ronda los 80.000 kilómetros, aunque dependerá de varios factores. En primer lugar, la calidad de los componentes instalados influye en su duración. Además, si conduce con frecuencia por carreteras en mal estado, con una carga útil alta o a elevadas velocidades, el desgaste será mayor que si la conducción es por autopistas y con una conducción eficiente.

Conclusión

Los amortiguadores juegan un papel crucial para un estilo de conducción seguro y un alto nivel de confort. Si la fuerza de amortiguación ya no es suficiente o los componentes están en mal estado, el comportamiento al volante se ve alterado y, en el peor de los casos, podemos llegar a perder el control del vehículo. 

Unos amortiguadores que funcionen correctamente son, por lo tanto, obligatorios. En caso de que estén dañados y haya que sustituirlos, merece la pena llevarlo al taller especializado para evitar sorpresas en un elemento vital para nuestra seguridad y la de los pasajeros.