El viento parece inofensivo, peor no. Un golpe de viento, un coche “tapado” por un camión, por ejemplo, con fuerte viento, puede hacerle perder la trayectoria cuando deje de estar “protegido”.

Después de lluvia y niebla, es el fenómeno meteorológico que está detrás de más accidentes invernales. En el período invernal de 2013-2016 (noviembre-febrero) se produjeron 734 accidentes con víctimas, 29 fallecidos a 30 días, y 110 heridos hospitalizados. Puede aparecer en cualquier momento (a veces ni lo percibimos desde el interior del coche) y jugarnos una mala pasada. Por ejemplo, si pasamos por zonas que protejan a nuestro vehículo del viento, como construcciones, un montículo o simplemente un camión, cuando lo sobrepasemos y dejemos de estar “protegidos”, el golpe de viento nos puede desviar la trayectoria y meternos en un buen lío…

Peligros

Cuando sopla por nuestra izquierda y nos cruzamos con otro vehículo, el “empuje” se interrumpe y el coche tiende a desplazarse hacia la zona desde donde sopla el viento y luego, de forma brusca, a la derecha.

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Si sopla desde la derecha, y se adelanta, por ejemplo, a un camión, el coche será “aspirado” por el vehículo voluminoso, pero instantáneamente después de finalizar el adelantamiento el viento nos dificultará seguir la trayectoria por nuestro carril…

Además no olvides fijarte en las pistas (vegetación, nubes de polvo, mangas de viento) indican la dirección e intensidad del viento.

Qué hacer

Reduce la velocidad y circule con una marcha inferior a la normal para tener mayor capacidad de respuesta con la fuerza del motor. Por otro lado te recomendamos que no hagas movimientos bruscos para evitar bandazos. Sujeta con firmeza el volante para ofrecer  más resistencia a los movimientos del coche.

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Te recordamos que es aconsejable consultar las previsiones meteorológicas antes de salir de viaje y extremar siempre las precauciones al volante para garantizar tu seguridad y la del resto de conductores.

Fuente: DGT

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